COMO ME ENVICIE DE LAS POYAS

 

Para que me conozcáis un poco os  diré que soy casado, que descubrí demasiado tarde lo mucho que me gusta una buena polla y sobre todo los hombres maduros, salidos y un poco dominantes...

Tengo ahora 48 años pero me conservo bien, soy mas bien fibrado, mido 172 y peso setenta K, normal de músculo y casi nada de grasa, moreno, entrecano y algo calvito. Por supuesto fuera del ambiente.

 Siempre he sido bastante salidorro y pajillero, hace ahora como diez años, cuando me consideraba hetero, mi relación sexual se había convertido en una rutina aburrida, no había  deseo por parte de ella y como el sexo pagado nunca me satisfizo, buscando ese punto morboso me dio por ir a los cines porno, aquí en Madrid había varios, allí me pegaba unas pajas de campeonato, parando cada vez que iba a correrme para así durar mas rato y pasaba mucho tiempo así, a veces durante horas, hasta que finalmente me corría echando cantidad de leche.

Con el tiempo me empecé a dar cuenta de que a veces algunos se acercaban a mi lado, eso me cortaba, paraba y me guardaba la polla pudoroso y me cambiaba de sitio.

Por eso empecé a vigilar antes de empezar y con el tiempo me empecé a colocar en las filas traseras para evitar que me sorprendieran los mirones.

Así descubrí que en esas filas había mucho movimiento, gente que se acercaba por detrás del respaldo, se sacaban las pollas y se las daban a mamar a los que estaban sentados, las primeras veces me dio pánico y volví a las butacas de en medio pero con el tiempo me pico la curiosidad y asistí a algunas mamadas de campeonato, y poco a poco fui cogiendo el vicio de mirar, uf... ver aquellas mamadas me ponía a mil...

Un día después de pajearme durante un buen rato viendo como mamaban algunas pollas me calenté mas de lo acostumbrado, me decidí por fin y me fui para atrás buscando alguien a quien dar mi polla a mamar, había un tipo algo mayor que yo al que había visto alguna vez comer pollas con autentica devoción, parecía hacerlo de maravilla se la metía hasta el esófago y se tragaba todos los tamaños, estaba sentado en la última fila en una de las butacas laterales me acerqué despacio por el pasillo y me puse a su lado de pie, me saque la polla dura ya como una piedra y se la enseñaba meneándola y acercándola a su cara, en cuanto se dio cuenta la cogió primero con su mano como valorándola y después la empezó a lamer y a besar.

Al principio me lamía el capullo con la lengua pero poco a poco se la fue metiendo y comiéndosela hasta el fondo de la garganta la sujetaba por los huevos y se la metía una y otra vez... joder como la chupaba el jodío.

Cuando veía que estaba para correrme paraba, me la apretaba fuerte justo debajo de los huevos sin sacársela, en cuanto veía que me calmaba un poco recomenzaba la mamada llevándome a extremos donde yo no podía ni imaginar.

Yo estaba ya completamente salido deseando correrme y no veía nada más.

Por eso no me di cuenta de que un sesentón grande y fuerte se me acerco por detrás, se puso a mi lado observando la espectacular mamada que aquel tipo me estaba dando, al rato empezó a decirme cosas, al principio sólo eran comentarios como:

-"Que bien la chupa eh".

-"Te esta matando de gusto".

-“Joder hasta donde se la mete”.

Yo no era incapaz de articular palabra sólo asentía y gemía de placer, ansioso ya por correrme de una vez pero mi mamador tenía otra idea, cortaba radicalmente mi corrida y volvía a empezar incansable.

El tipo de al lado se me fue pegando mas, su pierna rozaba entre las mías y poco a poco fui notando que su contacto era mayor  y no sólo no me molestaba sino que aumentaba mi calentura.

Al rato me empezó a tocar el pecho, suavemente por encima de la camisa y me decía:

-“Veras como así te da aún mas gusto”.

Creí por su edad que en realidad lo que le gustaría era ocupar el lugar de mi experto mamador entre eso y muerto de gozo como estaba, no pensé en resistirme, así que aprovechándose de mi pasividad, me desabrocho un poco la camisa y empezó a tocarme las tetillas, suave al principio pasando de una a la otra, yo sentía su mano caliente y grande y tengo que reconocer que me encantaba sentirla sobre mi pecho.

Poco a poco aumentó la intensidad y acabó pellizcándome los pezones, cada vez algo mas fuerte, luego muy fuerte retorciéndolos, sentí dolor,, pero el placer me cegaba y noté que mi excitación se multiplicaba unos grados mas, me moría de gusto, retrasaba el placer y lo hacía subir en intensidad.

Así el tipo me vio entregado totalmente a sus manejos, se envalentono y empezó a

susurrarme al oído con voz ronca y sensual:

-"Eres un poco puta"

-“Menuda zorra estás hecha”

“Así déjate sobar, disfruta del placer que te dan los machos”.

Me hablaba todo el rato en femenino pero yo no supe reaccionar, o tal vez sí porque asentía para conseguir que no pararan, y así cada vez se restregaba más contra mi culo y empecé a notar un bulto que me pareció enorme y durísimo entre sus piernas, estaba muerto de miedo, sentía un nudo en el estomago sin llegar a entender como acabaría aquello, pero aquel miedo multiplicaba por mil mi placer, no podía pensar sólo sentía y lo que sentía era mas fuerte que el miedo y me hacía dejar todo mi cuerpo a su merced.

Sentí su mano hurgar en mis pantalones, quito la correa y los  desabrocho.

Bajándolos un poco  me dijo:

-“dejale que te chupe los huevos”.

El otro se percató de la maniobra y ¡joder! vaya que si lo hizo, como si lo hubiera estado esperando me lamía los huevos sin dejar de menearme la polla, y después siguió hacia atrás lamiendo ferozmente entre los huevos y el ano, joder aquello era aún mas fuerte, yo no había sentido cosas así en mi vida, le dejé hacer ¿quién podía resistirse a aquello?...sentí con un espasmo que su boca se apoderaba de mi ano, primero lo chupo fuerte  después me empezó a meter la lengua, enorme calida y húmeda, entonces a pesar del placer cada vez mayor, comprendí lo que podía pasar, asustado quise huir, intenté apartar aquella boca de mi trasero pero el que me tenía cogido por detrás, me retorció brutalmente el pezón, tanto que me doblé literalmente sobre el asiento del de delante y sujetándome fuerte me dijo al oído:

-"Donde vas, no huyas del placer putilla, se nota demasiado cuanto te gusta, hoy vas a disfrutar como nunca ...hoy te va a follar un macho de verdad".

Aquellas palabras entraron como un mazazo en mi cabeza, comprendí que era exactamente lo que deseaba y ya no pude, ni quise resistirme mas, mi cuerpo se aflojó por si sólo, mis músculos se quedaron lánguidos y sueltos y sentí los dedos de aquella manaza penetrando poco apoco a en mi culo virgen hasta ese día, empujando, abriendo y  llenándome de un placer nuevo, desconocido y terrible.

Sentí el contacto de su polla, que no supe como se había sacado, restregándose por todo mi agujero, su capullo me pareció inmenso, lo humedecía en mi culo mojado y lo restregaba sin intentar meterlo una y otra vez paseándolo por mi esfínter que se abría poco a poco buscándolo pero el no intentaba entrar.

Sujetándome por el codo y retorciendo cada vez más duro mi pezón, me incorporó un poco hasta conseguir acercarme a la  boca del chupador que lamió su capullo y mi culo simultáneamente, humedeciendo de nuevo, ablandando y preparando un camino nuevo en mi cuerpo, ansioso del placer  que adivinaba y asustado hasta las entrañas, sentía un pánico que me paralizaba pero no deseaba que aquello parara.

 Las piernas me temblaban incapaces ya de sostenerme y mi culo como cobrando vida propia se abría proyectándose hacia atrás en busca de aquel temido y la vez ansiado intruso.

Finalmente su capullo gordo comenzó a abrir el camino, casi con delicadeza, muy poco a poco me lo fue metiendo, mi culo se abría, se dilataba pero aquello era demasiado grande, por un momento pareció imposible, entonces el mamador recuperó mi polla, que no sé si por el miedo, el anuncio del desconocido dolor o la comprensión de mi sumisión, había empezado a aflojarse, la chupo de nuevo tan magistralmente como antes, el placer y la erección volvieron, mi cuerpo volvió a aflojarse y finalmente entregué sin reservas mi esfínter abierto a aquel capullo al que siguió sin pausa un pollón mucho mas grande, largo y duro de lo que yo había intuido a través del pantalón.

Abrió, penetró, laceró, dilatándome hasta extremos que hubiera jurado imposibles, muy lentamente, cada centímetro se abrió camino invadiéndome, reventándome de dolor  pero a la vez cada centímetro multiplicaba un extraño placer que crecía  y crecía a medida que mis entrañas cedían ante el envite, topó aún con una última resistencia, algún esfínter interior desconocido para mi hasta ese día, pero mi resistencia estaba rendida, deseaba al intruso,  dolía pero la sensación de placer que sentía era mucho mayor y a las sensaciones que me producía se sumaba algo nuevo para mi, el morbo de entregarme al placer del macho que me poseía...joder aún me empalmo recordando la sensación de sentir abrirse mi cuerpo ante aquella potencia.

Finalmente venció esa última resistencia, abrió partes aún más internas y mi placer volvió a multiplicarse, como si hubiera alcanzado un nuevo centro de sensibilidad, más interno, más incontrolable, quizá más sutil pero tan embriagador que aún hoy recordándolo, mi culo se abre y mi cuerpo se rinde lánguido relajado, aflojando toda tensión muscular en una entrega total que ninguna relajación puede conseguir.

No sabía si acercarme mas a la boca que me chupaba o al cipotón que enderezaba y estiraba toda mi columna y me transmitía aquellas increíbles sensaciones, el vello de la espalda se me erizó, me recorrían la espalda oleadas de un placer nuevo, maravilloso y desconocido que me llenaba de ansias ignoradas y me hacía ir hacia atrás buscando más, todo el cuerpo me temblaba lleno de un placer como no creí que pudiera existir.

El que me chupaba dejo de hacerlo y se dedicó a pajear mi polla que, aunque no había perdido del todo la erección, colgaba ya pendulona y rendida ante la posesión de mi culo invadido.

Me agarré con las dos manos al brazo de la butaca, mi cuerpo ablandado se dejo caer apoyando el pecho contra el borde de esta, de mi boca solo salían gruñidos y gemidos de gozo mientras que mi culo se iba el sólo hacia aquel pollón que me  martilleaba una y otra vez con la fuerza de un pistón hidráulico, me levantaba en vilo cada vez que me penetraba  y me dejaba caer sacándola casi por completo a pesar de que mi cuerpo entero perseguía su volumen ansioso de ser llenado de nuevo, pero sólo se retiraba para volver aún mas violentamente a penetrarme de nuevo, fuerte y profundo hasta lo mas adentro de mis entrañas, revolviendo, estirando, poseyendo cada rincón de mi interior y despertando a cada penetración, nuevas y mas profundas sensaciones.

Perdí por completo la noción de donde estaba y solo sentía descargas de placer recorrer una y otra vez mi columna y cada una me hacía bajar mas el pecho y levantar mas mi pobre trasero en busca del pollón aquel que tanta felicidad me daba, en penumbras acerté a divisar que mi mamador se sacaba su polla, la acercaba a mi boca y fue su polla ahora la que llenó mi garganta como yo había llenado la suya.

No me resistí, no creo que hubiera podido pero además no quise hacerlo, me hacía bajar un peldaño mas en la entrega que había descubierto tanto me gustaba, me sentía guarro, pervertido, maricón y puta a la vez, y aún más, me llenaba de gozo sentirme así.

Me faltaba el aire, babeaba de placer y un gruñido de satisfacción era todo lo que mi garganta rellena de polla podía decir del gozo de mi cuerpo, acompasaron su ritmo y cuando una polla me abandonaba, la otra me rellenaba, yo era un pelele en manos de aquellos dos hombres, me movían a su antojo como si fuera de trapo y a juzgar por sus gemidos la estaban gozando tanto como yo.

Mi taladrador se sintió amo total de la situación y comenzó a darme fuertes palmadas en las nalgas como quien azuza el caballo que monta mientras mi antiguo chupador empezó de nuevo a retorcer mis pezones ya doloridos y que mandaban descargas a mis ya castigados nervios que se unían a las que enviaba mi culo brutalmente azotado y profanado.

Me vi jadeando y gimiendo como una nenaza, como una fulana viciosa y sacando mi culo para que me lo follaran cada vez mas, cada empujón un poco mas adentro y abriendo mi garganta hasta que los huevos del intruso chocaron con mis labios.

Mi jodedor comprendía el poder que había logrado sobre mí y para aumentar mi entrega  a su poder me humillaba diciéndome:

-Pídelo zorra o dejaré de follarte...

La sola posibilidad de perder aquello me aterrorizaba, pero no podía articular palabra con la boca llena de polla, así que lloré, suplique, conseguí deshacerme momentáneamente de la polla que me llenaba la boca para oírme a mí mismo gritar con voz ronca y viciosa como nunca la había oído:.

-No, no pares mi macho...jode mi culo virgen, rómpemelo, ábrelo para siempre, destrozame si quieres pero no pares de follarme.

Él me azotaba aún mas duro, me sacaba la polla un poco más hasta que yo volvía a suplicar, finalmente la polla de mi mamador volvió a enmudecerme su mano sujetó mis cabellos y me obligó a tragar de nuevo, sólo conseguía articular un grito gutural ininteligible que sólo pretendía decir:

-Mas...masss.. massss... follamé.. masssss...

No sé cuanto más duró aquel tratamiento, fue largo, me sentí desfallecer, la polla que horadaba mi garganta, reventó en un río de semen llenando mi boca de un sabor desconocido a sexo, a macho que ya nunca olvidaría,  los ojos se me pusieron en blanco o eso interpreté porque deje de ver, y de repente un latigazo terrible recorrió mi espina dorsal, las piernas temblorosas me fallaron, empecé a sentir entre convulsiones que mi semen se derramaba a raudales y que mi culo comenzaba una sería de espasmos continuos que una y otra vez apretaban la polla que me taladraba, me estaba corriendo pero no era un gozo de la polla , era interior mucho mas profundo mas fuerte y mucho mas duradero , incontrolable, sentía que me llenaba y me vaciaba a la vez, mi cuerpo se movía sin control y me sacudían descargas de placer que nublaban mi mente y me hacían sentir una desconocida agonía.

Caí casi inconsciente de puro placer y el tipo me ayudo a levantarme  el otro salió de su asiento y entre los dos, recompusieron mis ropas y casi en volandas porque las piernas no me sujetaban me llevaron a un asiento y se sentaron a mi lado.

Allí poco apoco fui recuperando el aliento, y algo de cordura, ellos me consolaban, me acariciaban me decían groserías a dúo alabando mi culo  y mi boca y mi buena entrega de zorra, tan compenetrados estaban que comprendí que había sido víctima de una trampa, pero no me importó, en cuanto me recuperé un poco mis manos buscaron la polla aún dura y llena de leche que había abierto aquel celestial camino, me sorprendí ansioso de devolver algo del placer recibido y sin decir palabra, aún semidesnudo y tembloroso me arrodille a sus pie y comencé a comerme aquella polla como si lo hubiera hecho toda la vida, la de mi mamador era sensiblemente más pequeña  y me había costado tragarla hasta adentro.

El pollón de mi enculador era otra historia, me desencajaba la mandíbula sólo su glande  pero conseguí llevarla hasta mi garganta, lo ansiaba, me sentía en deuda con aquella polla que me había descubierto un nuevo mundo, cuando empezó a chocar con mi garganta, él tomó mi cabeza, varió ligeramente la inclinación, alineando mi boca con mi garganta y de un empellón como los que habían  abierto mi culo, me la clavo hasta adentro, me decía:

-“Putita, di ahhh como en el médico y se abrirá para mí”.

Yo lo intentaba con todas mis fuerzas, ningún sonido salía de mi boca pero la polla entró, sentí sus huevos en la boca y su olor penetrante me inundó me ahogaba, abundantes babas me caían de la boca y llenaban mi pecho, se me saltaron las lagrimas que caían descontroladas por mi cara como un torrente, llore de felicidad, de la felicidad de sentirme de nuevo lleno de polla, pero no tuve que esforzarme mucho más, aquel pollón comenzó  por fin a vaciarse directamente dentro de mi pero siguió después llenando mi boca, rebosándola por la comisura de mis labios y cayendo sobre mi pecho pringándome entero de leche de macho, de sabor a macho, de olor a macho, sus gemidos eran brutales, supongo que todo el cine se había percatado de la aventura pero fue ahí cuando yo empecé a darme cuenta del escándalo que debíamos haber montado.

Lleno de leche arrodillado a sus pies miré a mi alrededor y vi toda la gente que se pajeaba mirándonos, me sentí avergonzado y confuso, pero él me alzó del suelo, me cogió entre sus brazos y yo me recosté como un niño que pide consuelo, él me besaba recogía su propia leche de mi boca temblorosa, acariciaba mi cara y mi pelo con aquella manaza y volvió a susurrarme al oído:

-“Muy bien putita...¿era tu primera vez?...has disfrutado? Has estado esplendida, pocas son capaces de albergar está polla , ahora has conocido el autentico placer, ya nunca serás machote, sino hembrita entregada para nuestro placer y el tuyo... te he visto gozar como pocas, tienes un tesoro en tu culo de perra”.

Yo asentía lloroso a todo lo que me decía pero lo peor es que lo pensaba de verdad, nunca había conocido nada así y me abrazaba a él expectante casi deseando, suplicando que me poseyera de nuevo, que volviera a empezar... pero yo jamás había deseado a un hombre ni mirado con deseo una polla, no sabía lo que me había pasado pero sí que estaba entregado a aquel hombre que me había roto a base de placer.

Me preguntó:

-¿Darías un último placer a tu macho?

Sin comprender que más podría darle que no hubiera tomado ya, asentí con la cabeza, me levantó y cogiéndome del brazo me llevó a los servicios, muchos de los mirones se pusieron en pie y nos siguieron, yo los miraba atemorizado, me introdujo en una de las cabinas, con mucha calma me despojo de toda mi ropa, incluso los zapatos casi con mimo la colocó doblada encima de la tapa del inodoro, me sobaba con evidente placer, volvió a pellizcar muy duro mis pezones que muy sensibles ya me dolían a rabiar me coloco de espaldas sobeteó mis nalgas a placer mientras les daba suaves cachetes y acercándose a mi oído en un nuevo susurro  me dijo:

-Quiero enseñarles a todos esos que eres mía ¿te importa?

No contesté sólo asentí con la cabeza, el no debió entender mi entrega o quiso asegurarse me dijo:

-¿Lo harás por mí?

Y yo dije:

-Sí.

Volvió a preguntar :

-¿Cualquier cosa?

Asentí de nuevo, bajando los ojos sumisamente al suelo, me alzó ligeramente, saco de su bolsillo una pequeña cuerda, ató  mis muñecas y las colgó de una percha para la ropa que había atornillada a la pared, sólo la punta de mis pies conseguía tocar el suelo aún así, me hizo abrir las piernas y separarlas de la pared dándome patadas con las suyas, hasta que  estuvo satisfecho de mi postura sobó otra vez mis nalgas despacio, mientras metía sin esfuerzo sus dedazos en mi culo ahora abierto, oí como se quitaba el cinturón, ancho de cuero crudo, lo dobló por la mitad y me dio un azote duro, se me escapo un chillido, me dijo:

-En silencio zorra si quieres volver a ser follada.

Me mordí los labios, prometiéndome que no volvería a gritar, él abrió de golpe la puerta, los mirones se agolparon en el hueco, sentí vergüenza y me puse colorado le miré y comprendí que era eso lo que quería, así que baje mi cabeza consintiendo humillado.

Se sacaron sus pollas y empezaron a machacárselas febrilmente, no se si se podía pero me sentí aún mas puta poseída cuando empezó a descargar su cinturón contra mi trasero ante todos ellos, miraba a los masturbadotes rendido y entregado sin levantar la vista mas allá de sus pollas que me apuntaban sentía su excitación por lo que mi macho me hacía y yo mismo me sorprendí  de ver mi polla dura de nuevo.

Descargó sobre mí diez durísimos golpes a la vista de todos pero no me quejé, cuando mis fuerzas comenzaron a flaquear, soltó mis manos y me dejó sentado sobre mis talones en el suelo, sólo añadió:

-Llenate  de mí.

Solo entonces comprendí, abrí la boca , vi como sacaba su polla majestuosa, la que había perforado brutalmente mis entrañas y empezó a mear sobre mí, un chorro gordo caliente extremadamente oloroso, lleno mi boca, mi pelo y fue mojando todo mi cuerpo con meticulosidad mientras algunos se corrían y me salpicaban con su leche excitados por el espectáculo.

Yo cogí mi pene terriblemente duro a esas alturas y me masturbe ferozmente esperando correrme antes que aquel éxtasis oloroso y caliente terminara, mi boca perseguía aquel chorro espeso, dorado y ardiente como si me fuera la vida en ello, mi boca se llenó se me inundaron las fosas nasales, sus orines salían a chorros por mi nariz mientras aquel olor me impregnaba hasta la médula. Mi preocupación era vana, me corrí, me salpique de mi propio semen que se mezcló con el de los masturbadores y con su orina, mientras su chorro duraba y duraba entre los estertores de mi corrida.

Finalmente sacudió unas últimas gotas sobre mi cabeza guardó aquella maravilla y se fue.

Yo me quedé allí, tirado en el suelo, lleno del semen de varios hombres y la orina olorosa de mi macho desvirgador.

Todavía algún mirón rezagado se acerco a mí con la polla en la mano. Desvalido y entregado  con la cabeza gacha, les ayudé como pude a escupir su semen sobre mi cuerpo maltrecho, mientras me insultaban llamándome puta, maricona, traga pollas, perra tirada, esclava... y no sé cuantos cosas más, hasta que uno a uno se fueron retirando y me quedé sólo en aquel servicio.

Me levanté como pude, y aún desnudo me acerque a los lavabos sin importarme los que rezagados entraban y me miraban, unos asqueados, otros con deseo, algunos sobaban mis nalgas o las azotaban y probaban lo abierto de mi culo con sus dedos como si todos conocieran que el poderío del macho que lo había roto me había dejado a merced de todos ellos, y yo  sencillamente les dejaba hacer como si me llenara de orgullo que lo supieran.

Arreglé como pude aquel desaguisado lavando algo de la guarrería que tenía en mi cuerpo, sólo lo suficiente para poder volver a casa, mi mujer estaba de viaje, así que no me esmeré mucho, sabía que tardaría varios días en volver así que me acosté con aquel olor a meado de macho tenía tiempo de ducharme y recuperarme antes de su vuelta.

Así pasé todo el fin de semana en una duermevela extraña, cada vez que me despertaba, embriagado de aquel olor mi polla se endurecía de nuevo, me metía todos los dedos en mi culo  aún abierto y dolorido y me masturbaba intentando recrear las sensaciones que había vivido.

No sé cuantas veces lo hice pero cuando desperté el lunes mis sábanas estaban rociadas de mi propio semen por todas partes, mi cuerpo pegajoso y mi boca empastada de la cantidad de mi propio semen que había tragado.

Aquel extraño placer hasta entonces desconocido, las sensaciones que había tenido al sentirme sometido y entregado para el placer de aquel macho me habían enseñado que ya nunca sería el que fui, sabía que aquel hombre me había domado, había abierto el camino para otros, sabía porque lo deseaba, que en cuanto un buen macho de polla dura lo intentara, de nuevo me convertiría en la puta que había descubierto ser casi por casualidad. Podría seguir disimulando día a día como así hice, pero en el fondo era una zorra feliz y satisfecha, ansiosa de ser humillada, follada y azotada de nuevo por un auténtico macho.

  

 

¡¡ SEXO EN DIRECTO !!

Aquí podrás ver cientos de videos y chat en directo con nuestros chicos, y programas de sexo en total EXCLUSIVA en total ANONIMATO y sin Tarjeta de Crédito.... 

ENTRAR

 

 

 

Series de Fotografías

Pincha las series que mas te gusten
GRANDES PENES
SEXO ANAL
GAY AMATEUR
FOTOS ARTÍSTICAS
CHICOS ASIÁTICOS
CARTOONS GAY
CHICOS CACHAS
CHICOS DE COLOR 
PAREJAS GAY
CHICOS EN EXTERIORES
HOMBRES GUAPOS
JOVENES
MODELOS JOVENES
SEXO ORAL
SADO GAY
TRIOS Y ORGIAS GAY
CHICOS DE UNIFORME
MASTURBACION GAY
 

WEBS AMIGAS

 
 
 
 
 

CONECTAR

OTRAS SECCIONES
* RELATOS EROTICOS
* JUEGOS EROTICOS
* HOROSCOPO
* BROMAS
 
 

VOLVER A FOTOS GAY